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Estiramiento


"Es hora de dar paso a la segunda parte. La parte en la que las lineas se hacen terapia de tu llanto, el llanto retorcido de dolor impulsivo. Es hora de pasear y dar. Porque al tiempo se lo vive, se lo siente, no se lo cuestiona.
Para eso me estiro, para dejar que las palabras retrocedan sin vergüenza; para abrazar tu decisión de tenerme flotando en tu perfume; para conducir, vago, nuestra vida a los puntos en los que nos verán, una vez más, felices."



Texto: "Estiramiento"
Matías Palavecino. Octubre 2013.
Mi Camino

Y cómo buscarle una excusa a usted
sí sentada reluce,
camina y seduce.
Sonríe y trasluce el alma.
El hábito de no verla y sentirla,
el capricho de despertar y soñarla.
El de verla y florecer
en senderos floridos.
Con qué excusa evito no tomarle la mano.
Entrometerme en su mirada
y esas pestañas curvas,
el rubor natural en sus mejillas
como caprichito de niña que abruma.
Con qué excusa dígame usted ,
con qué excusa se lo niego mañana,
pasado o antes de ayer...
Sí es su boca la excusa de mi camino.
Lo siento. La siento.

Poema. "Mi Camino".
Martín Correa. S/Fecha.

(Martín Correa es un amigo taficeño que tiene mucho por decir. En lo personal tardé en descifrar que sus manos hablaban... pero vaya que dicen cosas. Amante de la tierra, el viento, su pueblo y los tarcos. Un abrazo grande para él. Matías.)
S/T

Te vi en el llanto
orquídea del silencio,
árbol de luz,
llama de mi voz.

Poema: "S/T"
Matías Palavecino. Setiembre 2012.
Retorno

Volvió a casa. Piensa y sabe que demoró demasiado, no tiene nada por hacer. Ya tendrá que conformarse con mirar su ventana, aquella que lo guía cada vez más lejos de sí y de todos esos lugares donde nunca estuvo, jugando con lo que no siente y con lo que está dispuesto a hacer. Decide que ella ahora puede vivir y que está tan decidida a hacerlo como él a la hora de dejarla o pedirle que lo deje.
Él sabe que demoró demasiado, ahora piensa si tendrá retorno. O morirá jugando.

Texto: "Retorno"
Matías Palavecino. Octubre 2008.



Sé Que No

Todavía recuerdo cuando te quería,
todavía recuerdo que
quizás te quiero.
Que tus labios rozaron
tanto tiempo los míos,
y los míos disfrutaron de los tuyos.
Y las noches que pasaste
sin nosotros,
las aprovechábamos en día.

Y que lo que te escribía
era tan profundo para vos,
e increíble para mí.
Que mientras más escribía mas te quería,
o te escribo o te quiero.
Sé que no te quiero, o no te espero.
Tal vez sí. De pronto sí.
Tus oídos piden a gritos
un verso pasado
que escribí bajo una estrella;

la que te regale y me la prestaste
para refugiarme del futuro.
Este futuro que no queríamos vivir
pero que estaba ahí, escrito.

Y tus manos envolvían las mías
con sabor a amor,
Y tus pies caminaban
en sueños de desarraigo.
Íbamos a disfrutarnos.
Todavía recuerdo cuando te quería.
O recuerdo que todavía
te quiero.
Sé que no. Pero tal vez sí.

Poema: "Sé que no"
Matías Palavecino. Marzo 2012.
Texto incluido en el libro "Luz En Verde".


S/T

''La fecundación de una idea, la fecundación de un sueño,
un color, una promesa.
Fecundar en luz el abrazo en la partida. Consolar la
espera en cristales verdes; reflejando el nacimiento de un
futuro.
Los fluidos que atraviesan el parto.
Elegir.
Dar a luz las líneas que construyen el rostro de una
sombra. Recordar y encontrar en lo liquido,
sensación orgánica.
Parada en el umbral, gestando lo inmaterial.
Luz en verde es despertar.''

Texto: "S/T"
Julieta Corrales Cano. Abril 2012.
Texto incluido en el libro "Luz En Verde".
Repaz 

Adentro se moja el corazón,
que se envuelve de tanto sentir.
Brota de él la emoción,
si, una emoción.

Paz, repaz.

Una magia llena de ciertos,
un silencio que no para de gritar.
El río, abajo, melodía
ardiente de clara
emoción.

Poema: "Repaz".
Matías Palavecino. Agosto 2012.
Podría

Podría llevarte,
sentir los dedos en la piel
angosta y mortal.
Podría viajar
en el llano de tus ojos,
con el color de tus labios,
y en compañía del abrazo.
Podría.

Podría,
más lo quiero.
Podría hacer mis brazos
nido a tus alas
en el calor del futuro,
y hablar sin temer.
Y darte lo que tengo,
una luz.
Subirte a la nube
y partir el aire.

¿Por qué el silencio?
¿Acaso el abrazo ha partido
lleno de sol el querer
del tiempo?

Lo que necesites,
lo que necesitamos.
Soy un ave adentro tuyo.

Poema: "Podría"
Matías Palavecino. Agosto 2012.

L

Se eleva,
y mientras más se eleva
el cuerpo se le pone mar.
El rostro se desparrama
como ola de amor
por el horizonte de su espalda.

Ahora se hicieron de paz,
llueven sensibles,
agotados,
maravillados.

El poder de los ojos
se deja transparente
en el enjambre agónico
de miel y amor.
Miel... y amor.

Poema: "L"
Matías Palavecino. Julio 2012.
[Texto que acompaña el video "Serena y Fantástica" bajo la producción de EsRe Verde]
El Rastro


El rastro del crecimiento se posa  inconcluso en el deber que cumplieron todas y cada una de las experiencias que a través del tiempo hemos vivido, y sobrevivido. Gota tras gota caen cortas las palabras que conducen en el camino que alguna vez hemos elegido, o tal vez no… tal vez sí.
Y es nuestra elección, es nuestro destino el que buscamos confiados y hambrientos, el que perseguimos. Vicios chocantes que interrumpen el agobiante respiro de la miel que roza la  más sincera de las miradas directas sobre sus cuerpos. Los colores en el tiempo se monocromatizan y resaltan aquella elección y persecución en la que incluimos ya nuestras melodías.
Son los miedos los que condicionan el aire inconstante de voluntad y agrupación. En dónde las cosas son parte de nuestros errores.
Pero todo depende de los segundos, de la abstracción justa y subjetiva que determinamos como tiempo. Todo depende de su tic-tac fuerte y desesperante.
Es cuando te das cuenta que la posición de esas agujas elementales… te pueden sorprender.

Prosa: "El Rastro".
Matías Palavecino. 2012.
Incluído en el libro "Luz En Verde" de Matías Palavecino y Julieta Corrales Cano. Enero 2012.
Esta prosa fue adaptada para una serie de fotografías sobre Paisajes Urbanos de Chelo Méndez aún no publicada.
Tres Minutos

Se inclinó en la cama donde habían permanecido eternidades, se sentó. Tomó su rostro y pensó en todo lo que pudo haber pasado... en todo lo que pasó. El sentimiento mezclado de duda y seguridad se apoderaba lentamente de su mirada, la ventana lo llevaba hacia el sol de tarde que nunca nadie pudo haber sentido. Sus pies establecían el ritmo inconsciente de la canción que le dedicó con una leve aceleración. Sus cabellos daban cuenta de un grado muy bajo de cordura, sus hombros parecían inclinarse hacia adelante como diciéndole algo a los oídos. Separaba sus labios siguiendo un murmullo organizado y sincronizando sus movimientos con el de los pies. Sus manos resbalaron haca la nuca y su rostro se dejó caer... ya habría decidido.
Se levantó, tomó un vaso de agua, tomó el regalo que le había realizado y salió rápido a buscarla.

En el camino piensa si demoró demasiado.

Tres Minutos.
Matías Palavecino. Octubre 2008.


S/T

Que no me falte tu ventana
por más lejana que está la luna,
que se calle tu silencio
por más sordo que parezca el duelo,
y si tengo que enfermarme
que no supongas la causa,
y si tengo que escaparme
no termines con la calma.

Que no camines descalza
porque así me conquistaste,
y si estás entusiasmada...
que tan sólo puedas.
Que no te nombren las ansias
cuando gotean mis ojos,
que no te moleste el sueño
de sentirte entre mi abrazo,
que te conmuevan mis manos
cuando veas que te espero
con una rosa en la puerta
del temprano desvelo.

Que tu ventana no cierre
si aún la luz la veo,
que tu respiro no cese
si aún me tienes en recuerdo.
Que mi nombre te aparezca
cuando al amanecer despiertes
y que de alguna manera
me permitas retenerte.

Poema: S/T
Matías Palavecino. Noviembre 2008.
S/T

Silencio.
Dos hombres, uno se envuelve en su bufanda.
Patrullero policial oscuro, silencio. Remis ruidoso. 
Dos chicos dejan atrás a otro que no deja de escribir en su celular que no deja de mentirle.
Un familia. La nena en brazos duerme, la del medio camina de la mano de mamá, la mayor sostiene la tira del bolso que papá no puede.
Silencio. Silencio.
Un perro busca desesperado compañía, se sienta en esperanzado en aquella esquina.
Un auto ruidoso. Silencio y silencio.
Una camioneta vieja transporta dos heladeras compañeras de generación.
Silencio, silencio. Silencio.
Un auto viejo de vidrios negros y subidos hasta la mitad (o bajados hasta la mitad, no sé).
Un joven con cara sospechosa come un alfajor.
Dos chicos se pasan un cigarro al cruzar la calle (masticar chicles no pueden).
Auto joven, silencio.
Un policía en plan de retorno a casa se tropieza en el cordón de la vereda (hace lo que todos hacemos, mira si alguien lo vio, nadie lo vio, yo sí. Él no me vio.).
El perro cansado de esperar se pierde de mi campo visual.
Auto nuevo, auto nuevo, silencio, silencio, auto, silencio.
Alguien (a/o) envuelto en telas y lanas maneja una moto.
Joven pasa corriendo como si llegase tarde para el fin del partido de Estudiantes contra Cruzeiro (a esa velocidad si llega. Estudiantes va ganando.).
Silencio, silencio, silencio.
Niño maneja su celular como si se lo hubiese comprado hoy, o ayer, o es un niño.
Pareja de enamorados (hace frío. Calor humano).
Auto. Un pelado cruza la calle y se cuida su estética nasal.
Joven de pantalón blanco y de mochila roja se muere de frío.
Varón con manos en los bolsillos y tutucas en la cabeza camina como si hubiese tres mujeres por metro cuadrado.
Colectivo vacío, camioneta nave.
ESTUDIANTES ES CAMPEÓN DE LA COPA LIBERTADORES DE AMÉRICA… Verón, Boselli, “La Gata”. Andujar.
El pelado vuelve aparentemente del quiosco fumando y riendo.
Auto conocido shhh!
Silencio. Silencio. Silencio.
El mismo auto conocido pasa en sentido contrario.
Auto con chofer cantante.
Mini auto apura a auto grande y viejo de un hiperbocinazo.
Silencio y silencio.
Auto de ojos azules.
Silencio. Camioneta de muchas luces.
Joven en moto intenta encontrar la casa de quién solicitó la comida que lleva. Está perdido.
Auto, colectivo vacío, auto viejo.
Joven en moto vuelve en contramano, parece haber leído mal la dirección del solicitante.
Silencio, más silencio.
Y tú sigues sin aparecer...

S/T
Matías Palavecino. Julio 2009.
Canción 2

Ahora sabes lo que el silencio
dice.
Piensas lo que las palabras
esconden al decirlas.
Volteas una y otra vez temerosa, niña,
de tu mirada.
Con ansias de mañana en
soledad.

Sigues ahí, susurrándome todas
las noches o algunas,
y preguntándome... y preguntándote... y en silencio.
Sabes todo. Pero no dices nada.

Porque sigues iluminando en tu eterno caminar
por el amplio camino de los sueños
ya pronunciados. Sueños.
Este es el momento en el que
ya no puedes estar con él.
Porque están tan lejos, solo quedan ellos.
Yo. Todos. Los que sabemos.

Me acompañas y me tienes. Lejos.
Con eso alcanza porque ya no estas.
Te fuiste en su busca
y sigues aquí.

Poema: "Canción 2"
Matías Palavecino. Diciembre 2008.
Canción

Nadie sabe lo digo
cuando callo.
Ni el silencio se cruza con las palabras
al pensarlo.
Va el viento en sus cabellos,
como el sol en su rostro
en la mañana.
Su mirada se pierde en los aires de interior,
y las personas la buscan
sin saber que ella no está. Sin ser.
Tal vez esté. O no, no lo sé.
Un intenso inmerso en el alma lunar
que me acompaña,
y acompaña a todos con su linterna de sueños
que no se van a cumplir.
No tiene miedo, ni le asusta
parar en el día para en la noche
volver a estar conmigo. O con él.
O con ella, o sola. O con todos.

Poema: Canción
Matías Palavecino. Diciembre 2008.